Por Asman Ortiz
Fundador de Spersonal – Experiencias Románticas Privadas
Cada vez es más común que alguien me diga con tono preocupado:
“Asman, ¿tú crees que el romanticismo se está perdiendo en los hombres?”
Y aunque la pregunta parece llevar implícita la respuesta, lo cierto es que no tengo una verdad absoluta. Pero lo que sí tengo es experiencia. Y mucha.
A lo largo de los años, he acompañado a cientos de hombres decididos a sorprender a sus parejas. Muchos de ellos llegan a mí con las manos vacías de ideas, pero con el corazón lleno de intención. No siempre saben cómo hacerlo, ni tienen el tiempo o las palabras perfectas, pero ahí están, con su energía decidida y el alma dispuesta. Y eso, desde mi mirada, es profundamente romántico.
Los nuevos caballeros no llevan capa… pero sí compromiso
El romanticismo no se ha ido. Solo ha cambiado de piel.
Hoy, muchos hombres siguen creyendo en los detalles, solo que a veces necesitan un poco de guía para llevarlos a la vida real. No se trata de clichés ni de cumplir con un protocolo social, sino de expresar con actos lo que a veces cuesta decir con palabras.
Cuando uno presencia a un hombre organizando una cena sorpresa en un viñedo, escribiendo una carta a mano o subiendo a un helicóptero solo para ver su sonrisa… es imposible pensar que el romanticismo murió.
Lo que está pasando es que se ha vuelto más íntimo. Más auténtico.
Las mujeres de hoy también sorprenden… y cómo
Algo que me llena el alma es ver cómo cada vez más mujeres toman la iniciativa de sorprender. He sido testigo de mujeres que planean una sorpresa, una entrega de anillo o una noche inolvidable.
Y no lo hacen desde la necesidad de llenar un vacío, sino desde la abundancia del amor que quieren entregar.
Vivimos una época donde las mujeres tienen más libertad que nunca para expresar lo que sienten sin temor a ser juzgadas.
Y eso ha traído consigo un nuevo tipo de romanticismo: más consciente, más igualitario, más maduro.
Muchas veces me han dicho:
«Él no es tan detallista… pero yo sí. Y quiero regalarle este momento.»
Y detrás de esa frase, hay amor en su forma más pura: sin esperar nada a cambio.
El romanticismo no tiene género, tiene alma
Me he topado también con mujeres que no se sienten cómodas si les abren la puerta del carro o la silla en la mesa. No porque no lo valoren, sino porque sienten que pueden hacerlo solas.
Y tienen razón.
Eso no significa que no quieran ser amadas, admiradas o sorprendidas. Solo que ahora lo eligen desde otro lugar.
El amor, como todo en la vida, evoluciona. Y eso no lo hace menos real.
Lo hace más libre.

Cada pareja tiene su código, su estilo, su lenguaje.
Y eso es lo más hermoso del amor: que no sigue fórmulas.
Hay quien ama con flores, quien ama con silencios, quien ama con miradas…
y quien ama con helicópteros y fuegos artificiales (literalmente).
El romanticismo como estilo de vida
Para mí, el romanticismo no debería sentirse como un deber, sino como un placer.
Como un buen vino, no se impone… se saborea cuando el momento es el correcto.
Y si hablamos de buenos vinos, uno del Valle de Guadalupe nunca falla.
Pídelo en tu experiencia Spersonal.
El amor no necesita escenografías para ser verdadero.
Pero cuando se acompaña de un gesto significativo, de un detalle pensado con el corazón… se vuelve inolvidable.
Entonces, ¿se está perdiendo el romanticismo?
Yo no lo creo.
Solo está cambiando de forma, de voz, de protagonistas.
Pero sigue ahí, latiendo fuerte, esperando el momento perfecto para salir y brillar.
Y si alguna vez sientes que se está apagando…
tal vez solo necesitas una chispa.
Aquí, en Spersonal, tenemos muchas.
Contacto Asman Ortiz
Experto en Experiencias Románticas Personalizadas
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