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Mi amor por el Caribe

 

Por Viajanteandante

 

Cuando te enfrentas cara a cara con las aguas del Caribe y te sumerges en ellas, aquello se torna automáticamente en amor platónico.

Existimos viajerxs que amamos el mar, y un viaje sin él se siente incompleto. El mar es indispensable para relajarse después del ajetreo y las actividades turísticas durante nuestros viajes.

Lo es también para realizar otras actividades para apreciar sus profundidades y su hábitat tan basto y bello.

Sé que no podemos tenerlo todo cuando nos decidimos por nuestro destino a viajar, pero sí que el Caribe, siempre, nos recibirá con sus exquisitas aguas color turquesa (cuando no haya sargazo) y su delicada y blanca arena.

Uno de mis días en Caye Caulker, Belice.

La primera vez que le conocí fue cuando viajé a Quintana Roo. Nunca lo olvidaré:

cuando lo sobre volaba y yo pegado a la ventanilla del avión, tuve una sensación de triunfo. Siempre había anhelado estar allá y el universo me lo estaba regalando.

México es un país bendecido. Contamos con selva, bosques, desierto, nevados y mar, mucho mar. Y justo nuestro territorio es bañado por las aguas del Caribe, un lugar mágico, colmado de humedad, noches embriagantes, lunas destellantes y un cielo que se enreda con el mar formando un lienzo perfecto, desbordado de tono azul.

En el Parque Tayrona, en Santa Marta, Colombia.

Cierto es también que nuestro país no le pide nada a otras playas de otros países.

En el Caribe, la temperatura de sus aguas es perfecta. Sus olas danzan a un ritmo relajado que nos provocan no dejarlas, para continuar nadando entre ellas.

Otro aspecto que relaciono y disfruto cuando estoy allá es la comida, específicamente las frutas. Son tan jugosas, tan coloridas, tan refrescantes. Me pasó en Tulum, lo mismo en Cartagena o en Santa Marta en Colombia, al igual que en La Habana, en Cuba…

En una de las lindas playas en Varadero, Cuba.

Qué bendición es la existencia del Caribe.

Varias personas me cuestionan del por qué, cuando tengo la oportunidad, viajo para allá. Dentro de México han sido cinco veces. Y no es suficiente. Soy un orgulloso enamorado del Caribe, es mi segundo hogar.

Otros amigxs extranjeros opinan lo contrario, más bien comprenden mi idilio con el Caribe, y es justo la magia que tiene.

Isla Barú, en Cartagena, Colombia.

Para mí, vale la pena el tiempo para atravesar de punta norte a punta sur y disfrutar de sus tantas playas.

Ese cuadro perfecto de vegetación, arena como talco y aguas cristalinas me van muy bien. Y creo que para todo aquel amante de la playa.

En la Piscina, una de las playas del Tayrona.

Viajar al Caribe no es caro. Centrándome en México, actualmente se ofertan vuelos super económicos para volar hasta allá. Lo mismo pasa en estadías. Existen un montón de opciones desde hoteles, resorts, pensiones, hostels, cabañas y hasta áreas para hacer camping. Ya dependerá de tu gusto y manera de viajar, pero ten por seguro que lugar para dormir, por supuesto que encuentras.

Y claro, adicional a sus playas, las actividades a realizar son bien bastas: desde visitas a los diferentes sitios arqueológicos, parques acuáticos y temáticos, cenotes, lagunas y reservas naturales, la zona llamada Riviera Maya tiene todo lo necesario para pasar unas excelentes vacaciones.

Si a este punto aún no te he convencido de que viajes lo antes posible, o que regreses al Caribe, bastarán algunas de mis fotografías para que al igual, te vayas enamores de él.

Playa Norte, en Isla Mujeres, Q. Roo.

Ten en cuenta que al Caribe cada año, le visitan huracanes, y la temporada comprende desde finales de julio hasta noviembre, siendo este periodo el verano.

Esto no quiere decir que estés siempre bajo amenaza de algún desastre natural.

Lo que sí es que, es la estación de lluvias intensas. No te preocupes, así como uno se baña en un dos por tres, así mismo estarás seco; para después, cubrirte de sudor. ¡Ah! ese sudor que siempre estará acompañándote.

Una de las tantas playas en Tulúm, Q. Roo.

El Caribe es un sitio muy especial pues está bendecido por tantas deidades, por su basta naturaleza sin igual y claro, por su gente.

Y yo, espero con ansias que para el siguiente año pueda estar bañándome en alguna de sus playas, sin importar el país. Yo solo quiero regresar.

 

*El autor continúa sus viajes, y cada vez que puede, coge un avión para ir a conocer cualquier lugar que el universo le provee.

 

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* Dar click en fotografías para apreciarlas en tamaño más grande

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