Por Viajanteandante
La primera vez que viaje fue cuando estaba en los BoyScouts. Y no fue precisamente un viaje que implicara volar: nuestro trayecto fue dentro del mismo estado. Aun así, el simple hecho de salir de mi hogar, no dormir en él y el haber salido de mi entorno me hizo comprender que era una acción que todos podíamos hacer, ¡por qué yo lo estaba viviendo en ese preciso momento!
Sí, era un infante que comenzaba a vivir, pero esos viajes provocaron en mí una inquietud de saber que más había en mi país y fuera de él.
En series o películas vemos como los protagonistas se desplazan de una ciudad a otra, de un país a otro. Hay personas que consideran es la única manera de conocer, a través de una pantalla o un móvil.
En la actualidad y gracias a la existencia (competencia) de más compañías tanto de hoteles y de aerolíneas es que podemos costear viajes de una manera muy económica.

Es constante que me realicen la siguiente pregunta: ¿te salió muy caro el viaje? Mi respuesta es: cada uno hace tan caro o tan barato el viaje.
Hay tantos lugares lindos para dormir y que nos brindan lo necesario: un techo y una cama. El lujo es un estado mental.
Por otro lado, el miedo al cambio es otro factor que nos limita a ejercer el derecho de viajar.
Se nos vienen un sinfín de teorías o historias solo de pensarlo: que si el idioma, o cómo me veo, o que no soy bueno para socializar, o no tener con quién viajar. Y así, hay una lista larga de excusas para no vivir ese derecho universal.
Recordemos que somos parte de este planeta, de este universo y como tal, tenemos todo el derecho de trasladarnos por todo él.

Cada vez que visualizo un avión atravesar el cielo, pienso en las nuevas experiencias que tendrán aquellos tripulantes. Que tal vez harán una escala o conexión para salir del país o que provienen de otro.
Es un derecho tan satisfactorio y que mejor haciéndolo de una manera plena, a conciencia con mucho o poco presupuesto. ¡El propósito es conocer!
Soy consciente de que el día que parta y deje mi cuerpo, lo único que me llevaré serán todas mis memorias, intactas, vivas y llenas de aventuras.
Y ahí el lujo no se verá ni se podrá tocar.
*El autor continúa sus viajes, y cada vez que puede, toma un vuelo para ir a conocer cualquier lugar que el universo le provee.
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