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El temor de viajar solx

 

 Por Viajanteandante

 

Comenzaré diciéndote que viajar solx, es una experiencia enriquecedora.

Los seres humanos estamos programados para estar acompañados.

Hay quienes les da pavor comer en solo, simplemente no “pueden” estar en tal estado, en soledad.

La primera vez que decidí viajar así (que fue dentro del país), más que un miedo, fue un reto personal. Lo tomé tal cual, cómo una nueva experiencia. El motivo real fue que en el mes que decidí viajar (agosto) nadie podía hacerlo.

También recuerdo que una ex compañera de trabajo, al saber de mi viaje en solo, su comentario al respecto fue: “hay que rarito”.

Ni ofensa ni molestia, al contrario, el comentario provocó en mí un orgullo pues entendí que sería un viajero único y que automáticamente me convertiría en aquel chico que viajaría en el momento que se me diera la gana. Y así ha sido hasta hoy (como muchxs más).

Confianza, pienso, es la palabra clave. Pasa que la mayoría de los latinoamericanos estamos criados en un ambiente de dependencia familiar. De que nos indiquen u ordenen qué hay que hacer. Me atrevo a decir que hasta en algún punto, a que nos solucionen las cosas. Entonces hay que tenernos confianza, uno mismo.

Viajar solx implica aplicar tu autonomía al 100%, ser independiente y acatar cualquier decisión, buena o mala.

Disfrutando del mar, en una de mis playas favoritas en Tulum, Mx.

Te resultará impresionante saber que somos un montón de viajeros solitarios. Observarás chicas y chicos cargando 1 o 2 mochilas a la vez. Nos verás caminando con celu en mano, buscando nuestro lugar de descanso o el destino que nos han recomendado. Nos verás conversar con gente local o bien, ver cruzar una charla entre viajeros, que, por el destino trazado, así debió ser y que dicha charla terminará en un plan para continuar su trayecto, juntos.

Un montón de veces me he puesto a pensar, ¿cómo hubieran sido mis viajes si hubiese ido acompañado?

Han sido pocas las veces que así lo he realizado. Y han sido buenas experiencias la verdad, tanto con familiares como con amistades.

Un montón de veces me he puesto a pensar, ¿cómo hubieran sido mis viajes si hubiese ido acompañado?

Han sido pocas las veces que así lo he realizado. Y han sido buenas experiencias la verdad, tanto con familiares como con amistades.

Disfrutando una nieve de vino Torrontes, en Salta, Argentina. Solo también…

El viajar con 1 o más personas implica ser tolerante, abierto, paciente. Debes de estar muy consciente que cada persona tiene un interés diferente, que no todos toleran ciertos climas. Que tal vez no estén acostumbradxs a caminar, o a comer cualquier cosa en la calle. Y lo antes mencionado hace que tu viaje dependa de alguien más.

Uno de los temores que más he escuchado es por seguridad. Claro está, que una vez que has decidido tu destino, es porque previamente y a conciencia lo has elegido. Y de ahí que investigues todo su panorama tanto político como social.

Hay aspectos como las costumbres que de entrada sabes que deberás de adaptarlas mientras estés en aquel destino. Tal vez sean lineamientos en la vestimenta o casos extremos como el sexismo. Y no podrás hacer nada al respecto.

El viajanteandante, sobre el lago Titicaca, en Perú.

Pienso que el único temor existente, hablando de viajar, es precisamente no hacerlo.

La realidad es que cada persona que redacte su experiencia de viaje será distinta.

Habrá cosas ya establecidas, pero si nos enfocamos en el plano de seguridad, imagina qué tal blogger o viajerx redacte su vivencia en X lugar y hable pésimo de ahí.

Que le han robado sus pertenencias o le han asaltado. Sí, le pasó, pero tal vez le asaltaron por que entró a una calle solitaria y oscura, o le robaron porque no fue precavidx.

El sentido común es un regalo que la vida nos ha otorgado, que tooooodos tenemos y que hay que desarrollarlo (por si hace falta), y tiene que aplicarse en cada uno de nuestros viajes.

Es tan relevante que debería de incluirse en la lista de lo que tenemos que llevar en el viaje.

Por lo demás, créeme, a no ser que estés pagando un karma muy alto, los viajes en solitario son los que más se disfrutan: no hay límites de tiempos, si deseas no hacer nada un día, no lo haces. Si decides cambiar algún destino, lo haces y punto. O si prefieres irte con alguien más, lo haces y nadie te juzgará.

En mi hora de lunch, una tarde en Pekin, China. ¡Solo!

Viajar sólx te permitirá crecer como persona. Desarrollarás tu capacidad de sobrevivencia y te aportará grandes enseñanzas. Y hablo de aquellas que en pláticas recibirás. Y serán bastantes.

Todo aquello que vean tus ojos, que huela tu nariz, que pruebes con tu boca, serán recuerdos que nunca, nadie te lo podrá arrebatar. Son momentos únicos, irrepetibles.

Si por mucho tiempo has pensado o deseas viajar solx, hazlo, no pasa nada.

Y cuando lo hagas, querrás hacerlo así, por muchas, muchas veces más.

*Algunas letras en palabras fueron sustituidas por la “X” en el ánimo de impulsar la inclusión de género.

 

*El autor continúa sus viajes, y cada vez que puede, coge un avión para ir a conocer cualquier lugar que el universo le provee.

 

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